las leves copas de los árboles;
en el otoño se descubren ásperos troncos,
vivientes eternos.
Cuando el viento desprolijo
en brisas se lleva tu escencia;
descubre mi persona lábil,
frágil hueso, mortal y sumiso.
Cuando los vientos fuertes
destechan las casas robustas;
por más valor que ante ellos impongan,
me hacen sentir débil.
El viento enseña la esencia
que denudada vuelve a vestirse.
Y así transcurro sin brisas,
débil, intentando estar oculto.
No sólo la noche me cubre de luna,
sino también es barrera impenetrable,
para no verte y no enfrentarte,
para no mojarme con tu rocío de la brisa del día.
(ABC) Augusto Bautista Candulo